
La espiral de la información nos lleva de nuevo a terrenos migratorios, en una rápida reflexión después de todo lo que ha acompañado a la Ley SB1070 del estado de Arizona.
El nuevo Manual de Criterios y Trámites Migratorios del Instituto Nacional de Migración, trajo como novedad la expedición de una sola forma migratoria para simplificar los trámites de internación de los extranjeros que vienen a México, acudiendo al argumento de las fronteras semi abiertas con restricciones mínimas en razón de seguridad. Con la excepción para aquellos que cuenten con visa para entrar a Estados Unidos, quienes podrán quedarse en México por seis meses sin hacer trámite alguno; en este entendido, nuestros vecinos del norte ahora deciden por nuestras autoridades migratorias, así es, estamos frente a una evidente vulneración de la soberanía nacional.
Entonces, en caso de fallas en el sistema norteamericano que permitieran que terroristas pudieran entrar dentro de sus fronteras, los colocarían potencialmente en territorio de México, donde podrían orquestar algún ataque futuro contra los Estados Unidos; en sentido contrario, si los Estados Unidos niegan la entrada a su país a extranjeros de cualquier nacionalidad con el carácter de personas no gratas por no comulgar con ellos, pareciera que automáticamente también nosotros les tendríamos que cerrar las puertas.
Entonces, si para el gobierno de Arizona aquellos que no son estereotipos del ciudadano norteamericano son sospechosos de haber ingresado ilegalmente y pueden ser detenidos para revisar su situación migratoria, que no deporten hacia México a aquellos que estén en ese supuesto, porque si Estados Unidos no los quiere allá y tampoco los podemos recibir aquí interpretando el sentido de la intromisión en nuestras políticas migratorias, los tendrían que mandar a… ¿dónde?, lo único que veo claro es la discriminación.
Francisco Daniel

No hay comentarios:
Publicar un comentario